Por Francisco Ortega Andrade Con anterioridad al año 525 la construcción de edificios no era particularmente notoria en Constantinopla, pero a partir de esta fecha que coincide con el final del reinado de Justino I y cuando aún habría que esperar algo más de un año para la subida al trono de Justiniano, se desató un desproporcionado interés en definir una arquitectura propia y digna de la capital del Nuevo Imperio, el cual no acababa de consolidar sus dominios. Acceder al texto completo